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Estimados
Alumnos y Pilotos Reales, les pido que lean
este artículo ya que es una experiencia que
podria pasarle ha ustedes y deben tener
siempre las acciones controladas frente a
una EMERGENCIA!!!...
y tener muy claro los famosos numeritos de
PERFORMANCE de los Aviónes que vuelan.
En
Primeras Lineas quiero Felicitar al Capitán
Morbidelli, y a su copiloto, Capitán
Galia por su gran profesionalismo.
Esta
es la dramática maniobra de emergencia
realizada por la tripulación, impecable,
salvó las vidas de 13 personas junto al río
Caroní.
El aparato “capoteó” al final del
aterrizaje (se invirtió con las ruedas
hacia arriba) pero sólo los pilotos
sufrieron heridas, leves.
Una
maniobra impecable de la tripulación,
cumplida al pie de letra en una emergencia
como la del domingo pasado, permitió que 13
personas salvaran sus vidas, tras planear la
nave, 12 minutos con el motor apagado,
cuando procedía de Margarita hacia la zona
selvática de Canaima y tuvo que aterrizar
en Arekuna.
El aparato, un monomotor Cessna Caravan
C208, turbohélice, siglas YV-1149C, venía
comandado por el capitán Remo Mordidilbi,
trayendo como Copiloto al Capitán
Cristopher Galia, y a once pasajeros, todos
turistas checoslovacos, que se dirigían al
Salto Angel, según informaron las
autoridades de inmigración.
La bitácora de la nave, registra el
despegue del Aeropuerto “Santiago Mariño”
a las 15:09 HLV (19:30 UTC), con un plan de
vuelo, sin escalas, hacia el Aeropuerto de
Canaima, donde debía tocar tierra una hora
y cuarenta minutos más tarde,
aproximadamente.
Los pasajeros, eran: Oskayerina Duotayaja,
Pamel Duorak, Oldrick Klemens, Peter
Jasanks, Ambrec Jasahrd, Wladimir Hanse,
Tomas Fudis, Aens Rezocuocc,Glys
Recictisdnus, Hans Keterkrisfict y Milens
Bacmosts.
A bordo del avión, todo era normal,
reinando la mayor alegría, como en todos
estos vuelos charter, con los pasajeros
atisbando la selva, impenetrable, luego de
atravesar las montañas de hierro y el lago
de Guri, conversando entre si sobre las
maravillas naturales sobre las que pasaban
raudos, sin presentir que el destino les tenía
reservada - casi al final de su vuelo - una
mala pasada.
SUBITAMENTE SE PARO EL MOTOR.
Cuando faltaban unos 20 minutos para
aterrizar en Canaima, de súbito, el motor
se detuvo. Y en milisegundos, todos
comprendieron que estaban en problemas,
mucho más graves e inmediatos, que
cualquier otro anterior en sus vidas.
La tripulación participó la novedad a las
torres de control más próximas, Puerto
Ordaz y Ciudad Bolívar, apoyados por las
baterías, y la escucharon igualmente los
pilotos que volaban en la zona, a través de
la frecuencia 121.5 que por obligación,
todos llevan sintonizada.
A diez mil pies de altitud, más de tres mil
metros, sus vidas pendían de un hilo. Y fue
esa gran altura a la que volaba el aparato -
considerable para la zona - lo que permitió
que ese “hilo” no se rompiera, antes del
aterrizaje. Porque un hado, “le dio
alas” al Caravan 1149C, para planear sobre
la jungla durante 12 interminables minutos.
No hubo pánico, se supo ahora. El Capitán
Morbidelli, con gran profesionalismo y su
copiloto, Capitán Galia, con idéntica
mesura, informaron a los pasajeros lo que
había ocurrido, y de las medidas que se
preparaban para tomar, de acuerdo con el
manual de emergencias del fabricante del
aparato.
Es interesante señalar, que aerodinámicamente,
los aviones como el Caravan y otros modelos
de la Cessna, que tienen los planos (alas)
encima del fuselaje - cuerpo y cabina -
planean a mayores distancias, que los de
alas debajo del “tabaco” de la nave.
Tensos, sin saber dónde se encontraban - sólo
percibían que la nave perdía a cada
instante más capacidad de sustentación -
los pasajeros con la adrenalina a millón,
supieron, por su intérprete, que el avión
planeaba para efectuar un aterrizaje de
emergencia en la pista de Arekuna, un
campamento turístico de selva, construido
junto al Caroní, al sur del río Antabari,
que marca el límite con el Parque Nacional
Canaima, donde les fue prohibido construirlo
a sus dueños.
AREKUNA Y NO CANAIMA PARA EL ATERRIZAJE,
DESPUES DEL LARGO “PLANEO”
El
Capitán Morbidelli, decidió poner el avión
en Arekuna y no en Canaima, suponen los
expertos consultados, porque el cálculo de
las probabilidades de llegar hasta allá, no
era de los más ajustados a su emergencia, y
escogió la primera para ir, como se dice,
sobre seguro, si cabe expresión en un caso
como este.
Luego de circular sobre Arekuna, el aparato
enfiló hacia la pista, pero como el motor
estaba apagado, los frenos reversibles no
pudieron ser puestos en funcionamiento. Y
tras aterrizar, el aparato prosiguió su
carrera, a medio detener por los frenos neumáticos.
Hasta que se detuvo, unos 120 metros después
del final de la franja de tierra, donde
“capoteó”, o sea que se volteó ruedas
arriba, cuando aparentemente, la rueda de
nariz chocó con una zanja.
Como consecuencia del impacto, la cabina de
los pilotos quedó casi destrozada, mientras
que por las ventanillas y las puertas
salieron los once pasajeros, totalmente
ilesos, gracias a la pericia de los
tripulantes.
Los capitanes Morbidelli y Galia, fueron
trasladados a la Clínica Puerto Ordaz, en
Ciudad Guyana, donde al primero le
atendieron contusiones y heridas leves la
cabeza. Entre tanto, al copiloto, lo
operaron de fractura en un tobillo, por el
golpe que recibió, al llevar los pies sobre
los pedales de control de la aeronave.
Por su parte, a los pasajeros, en dos
avionetas más pequeñas los llevaron hasta
Canaima, a sólo 15 minutos de vuelo, donde
con toda seguridad, conversarían largo y
tendido, sobre la odisea vivida en plena
selva venezolana.
Porque tendrán mucho más que hablar, y
bastante, cuando regresen a sus todavía frías
casas, en Praga. O sea, haber venido tan
lejos, para pasar tremendo susto. Pero
tienen la fortuna, de estar vivos, para
contarlo.
En lo que si están de acuerdo, todos los
veteranos pilotos interrogados, es que el
procedimiento de emergencia realizado este
domingo sobre la selva del Caroní, quedará
inscrito en los anales de la aviación civil
venezolana, por la rigurosidad de su
aplicación y el éxito posterior, que
permitió salvar 13 vidas.
Después de todo, el numerito, parece ser,
no es tan fatídico, como lo pintan…!
Pilotos,
lo único que les digo es que, el estar
preparado para
una
emergencia siempre les dará más oportunidad
de salir de ella
Alberto
Marún
Presidente
del CENTROCAS
09
- Marzo - 2006
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